Todo es posible ya que la tecnología ha cambiado, sustancialmente, el sistema de acabados de las prendas. Aquí se emplean diferentes máquinas: desde las utilizadas en la vaporización y desarrugado, hasta las que forman parte del planchado vertical completo. Una auténtica revolución que supone menor coste, y, por supuesto, un considerable aumento de la eficacia.